Guillermo Sheridan: el escrutador del disparate

Los extremos del puente colgante sobre el que avanza precariamente el presente mexicano son la consternación y la indignación, y casi no hay esperanza o ilusión que en ese trayecto no queden disipadas de inmediato por los ventarrones del desastre que atravesamos: un barranco donde se mezclan la esperpéntica realidad que propone incesantemente la actualidad noticiosa, las admoniciones odiosas de la historia (tenemos lo que nos hemos merecido), nuestra propia incapacidad de entender nada y la corroboración constante de las peores manifestaciones de la idiosincrasia nacional —si efectivamente existe eso, y si existe ya nos amolamos sin remedio—: el agandalle, la dejadez, la malhechura, la obcecación en el despropósito, la incompetencia para ningún tipo de solidaridad auténtica (y no sólo las nociones sentimentaloides e infundadas que usufructúan la televisión y los partidos políticos), el cinismo...

Para seguir leyendo acerca del destinatario, este año, del Homenaje de Periodismo Cultural Fernando Benítez en la FIL de Guadalajara, por acá, por favor, al nuevo número de Magis.
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