FIL 2012: Tras la borrasca

Foto: ©FIL Guadalajara/Pedro Andrés

El mal tiempo que había venido atravesando la Feria Internacional del Libro de Guadalajara desde el anuncio de la concesión del Premio FIL de este año a Alfredo Bryce Echenique, plagiario contumaz que tranquilamente recibió en su cuenta bancaria los 150 mil dólares y en su domicilio de Lima el diploma correspondientes, empezó a amainar cuando quedó claro que los cuestionamientos y los reproches (al jurado, a la organización del premio, a la feria misma y a la universidad pública que la sostiene) no pasarían de eso: ningún conspicuo autor de cuantos protestaron llegó al extremo de cancelar su participación en la FIL, ninguno de los patrocinadores se retiró —y ni siquiera llegaron a extrañarse de lo que sucedía: será cosa de literatos, se habrán dicho— y tampoco ninguna instancia gubernamental de las que intervienen en el encuentro librero, empezando por el Conaculta, llamó a cuentas a nadie —aunque puede que a ningún medio se le haya ocurrido interrogar a los titulares de esas instancias; ojo, amigos reporteros: ahora que entregue el changarro, ¿alguien querría ir con Consuelo Sáizar y preguntarle qué pensó de todo este asunto?...

 

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