Qué necesidad

Esta foto no tiene que ver con la columna de hoy, pero cómo me iba a resistir a publicarla. Es Jorge F. Hernández, un habitué de las presentaciones de libros. Foto: © FIL 2010 / Paola Villanueva Bidault.

Las presentaciones de libros, en la FIL como en cualquier lugar, por lo general parece que se hacen porque no hay más remedio, es decir: porque es costumbre que, cuando un libro se publique, automáticamente se presente —con tal de que se sepa de él, claro, y para que dicha publicación gane resonancia mediática. Estos actos se celebran observando un ritual que admite pocas variaciones (uno o más comentaristas hablan sobre algo que la mayoría de los presentes no conoce, el autor hace lo propio y lee, la gente aplaude y de vez en cuando hace preguntas, y tantán), y a veces salen bien —el público se entera de lo que es el libro, se anima a leerlo—, y a veces no. En la feria, en particular, las presentaciones enfrentan varias dificultades: se difuminan en la multitud de actividades que hay, por ejemplo —y al final es muy fácil perdérselas, o ni siquiera saber que tuvieron lugar—, y son contrarreloj (también porque son muchísimas), todo esto además del trajín propio de la feria, por el que hay gente entrando y saliendo todo el tiempo, o los celulares repiqueteando (y desconsiderados que los contestan y se ponen a platicar). El lunes fui a la de El corazón es un gitano, de Rafael Pérez Gay. Espero que el libro sea bueno —por eso lo compré—, pero lo espero porque este autor me gusta mucho, no gracias a lo que oí en la presentación, y mucho menos por la lectura accidentada que pusieron a hacer a la actriz Blanca Guerra —que eso se ha puesto de moda: llevar a una estrella para que la ocasión relumbre, aunque lea tan mal: qué necesidad. 
       Este miércoles, mi prioridad es entrar a la conversación que sostendrán en la nochecita Enrique Krauze y Ricardo Piglia, en concreto por la presencia de este último, uno de los autores más atractivos de la literatura argentina actual (y de la literatura en castellano toda). También me apunto a la presentación del nuevo libro de cuentos de Daniel Sada, maestrazo. Y a seguir viendo libros, para ir localizando los que acaso llegue a comprar en la venta nocturna del viernes —que, con los precios que hay antes de entonces, más vale no alocarse y tener tantita paciencia.

Publicado en la columna «¿Tienes feria?», en el suplemento perFIL de Mural, el miércoles 1 de diciembre de 2010.

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