Una feria por reinventarse

Foto: © Cortesía FIL / Diego Zavala Scherer.
 
Uno de los personajes que más llamaron la atención de los visitantes a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2010 —edecanes aparte— fue Walter Hudson. No portaba gafete que lo acreditara como participante en ninguna de las actividades de los diversos programas que tuvieron lugar en el recinto ferial y en las numerosas sedes de la feria en la zona metropolitana de Guadalajara; tampoco formó parte de la delegación del Invitado de Honor de este año, Castilla y León, pero es seguro que se le tomaron más fotos, digamos, que al grupo Café Quijano (el one-hit-wonder resucitado que los españoles trajeron como número estelar para la cartelera de conciertos y espectáculos), al cantante Diego Verdaguer o al mismísimo Güiri-Güiri, también figuras notables —pero no tanto como él—; Hudson tampoco fue ninguno de los autores de best-sellers que tomaron los pasillos de Expo Guadalajara para firmar ejemplares a sus multitudes de fans, y es más: ni siquiera necesitó moverse de donde estuvo los nueve días de la feria...

Si quieren saber quién es el señor Hudson, pasen por favor por acá para seguir leyendo:Letras Libres. Blog de la redacción
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