Días de parvadas


Foto: © Cortesía FIL Guadalajara / Marcela de Niz

Por la nebulosa noción general según la cual los libros son cosa buena y deseable, a las llamadas figuras públicas les viene bien mostrar de vez en cuando alguna familiaridad, algún coqueteo, con las cosas de la lectura y sus alrededores. O eso creen, que los libros confieren algún prestigio o una suerte de honorabilidad instantánea, y de esa convicción hace eco, dócil, la prensa. La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, de un tiempo a esta fecha, se ha vuelto un escenario idóneo para esas exhibiciones: pasarelas de famosos, en particular políticos, que se dan baños de multitud entre los stands de las editoriales, y —naturalmente— aprovechan la visita para tomar los micrófonos y ver sus discursos amplificados con el ruido de fondo de eso que luego les resulta tan prescindible o enfadoso: la cultura...

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