¿Te acuerdas?

Hace tres años y medio, en el reportaje titulado «El día que incendiaron el llano» (firmado por quien esto escribe y publicado en este periódico), el director de cine Juan Carlos Rulfo hablaba de sus visitas a San Gabriel, Jalisco, lugar de origen de su padre y donde había encontrado los personajes y los relatos con que armó sus espléndidas cintas El Abuelo Cheno y otras historias y Del olvido al no me acuerdo. «Yo quisiera que la gente vea que ese lugar es una invitación a dejarse llevar por la imaginación, y creo que la gente de ahí tiene una raíz muy profunda, y que esa raíz te habla, te grita, y te motiva la fantasía. Eso es increíble», decía el cineasta entonces, a propósito de los empeños del pueblo y sus habitantes por preservar la memoria del autor de El llano en llamas entre las calles, en los alrededores y en el corazón mismo de San Gabriel. En particular, dos gabrielenses, el periodista Virginio Villalvazo Blas (quien incluso figura en el trabajo fílmico de Juan Carlos Rulfo) y su primo Juan Villalvazo Naranjo, organizaban por entonces —habría que ir a ver si todavía—, con admirable y conmovedora iniciativa, los «Recorridos Rulfianos»: itinerarios que ofrecían al público para mostrar, in situ, las referencias identificables en los cuentos y en la novela del mayor de los escritores jaliscienses. A cambio, don Virginio únicamente pedía que los participantes suspendieran toda ansia de realidad y que confiaran en la verosimilitud de sus deducciones e inferencias. El propio Juan Carlos Rulfo se dejó conducir por ese estupendo Virgilio: «Virginio recorre algunas calles y me lleva a un lugar que según eso es la coladera de donde salían las ranas en "Macario"», recordaba en el reportaje mencionado, «o la calle donde hay una casa donde estaba la taberna donde se contó el cuento "Luvina". (...). Es muy bonito. Yo iba en el plan de "cuéntame cuentos, no me importa que sean verdad o mentira"».
El martes pasado, Mural informó que los organizadores de la celebración que, año con año, se lleva a cabo en San Gabriel en torno a Juan Rulfo, han preferido evitarse problemas con los herederos del escritor y, por precaución, decidieron suprimir el nombre de Pedro Páramo del título del festival. «Vamos a incluir obra de Rulfo, no habrá ningún problema, solamente que el festival no puede llevar el nombre porque no se hizo el contacto con el tiempo suficiente, eso fue todo; les gusta planear (a los familiares y a la Fundación Rulfo), hacer las cosas como deben ser, y me parece a mí correcto», explicaba Julio César Murguía, el director, muy prudentemente —y se entiende, visto cómo saben reaccionar en la Fundación ante los usos imprevistos de su marca registrada. Y más adelante el Alcalde de San Gabriel agregaba: «Queremos demostrar a la familia (de Rulfo) que esto es algo serio». ¡Vaya! Una fiesta en la que es peligroso mencionar o aludir al festejado. ¿Dudan, los herederos, de la buena intención de los gabrielenses? Convendría que le preguntaran a Juan Carlos.

Publicado en la columna «La menor importancia», en Mural, el viernes 18 de mayo de 2007.

Imprimir esto

4 comentarios:

Kurt C. dijo...
22 de mayo de 2007, 10:07

Me gustaría hacer ese recorrido, ya fuí al pueblo pero no en plan de ir a hacer eso, realmente fue de paso para ir a buscar cuchillos. Algo loco, hubiera preferido hacer el recorrido.

Víctor Cabrera dijo...
7 de junio de 2007, 13:22

Querido José Israel:

Creo que deberíamos mandar muy lejos a los herederos, testaferros y/o usufructuarios de la marca registrada Juan Rulfo (a ver si por mentarlo no me cobran regalías)y retomar una iniciativa que me planteó nuestro amigo Luis Vicente, hará un año y medio, cuando el pleito Rulpho (lo escribo así para que nadie me demande) VS Tommy Segovia estaba candente: ¿Por qué no rebautizar el Premio de Literatura Iberoamericana y del Caribe "Juan Rulfo" como Premio de Literatura Iberoamericana y del Caribe "Nepomuceno Reyes"? La solución, tratándose de todo lo que se refiera al ínclito sangabrielita, me parece prudente y sapientísima pues estamos hablando, nada más y nada menos, que del mismo sujeto. ¿O tú cómo la ves?

Un abrazo

VC

José Israel Carranza dijo...
7 de junio de 2007, 20:51

Querido Víctor:

O eso, que sería precioso —ya veo a Raúl Padilla, en las ceremonias del Premio, tratando de articular (seguro que sin éxito) el nombre de Nepomuceno Pérez—, o bien apurar el paso de Rulfo® (no olvidar: ®) al limbo oprobioso donde sus herederos quieren que termine: olvidémonos de una vez de él, y mejor hagámosle justicia y fiestas al otro jalisciense que tenemos para presumir: Arreola.

Víctor Cabrera dijo...
10 de junio de 2007, 19:57

¡¡¡CLARO!!!! ¡¡¡Pérez!!! ¡¡¡Pérez Rulfo!!! ¿Yo por qué dije Reyes? Seguramente porque lo confundí con dos Alfonso Pérez.

Vaya un abrazo.

VC

P.D. ¿Ya salió Luvina?