El infalible

comentarios (0)
Aun cuando el poderío de Joseph Conrad tiene en la novela el elemento inmejorable para sus manifestaciones (una fuerza de la naturaleza a cuyo paso queda inevitablemente alterada la comprensión que tengamos de lo humano), siempre que su prosa se avino a navegar en aguas menos caudalosas el resultado fue invariablemente memorable. Este volumen reúne cuatro cuentos que fueron publicados un año después de su muerte: el que da título al libro, «El Príncipe Román», «La historia» (una conmovedora fábula sobre los límites de la imaginación) y «El piloto negro», un regreso o una despedida al mar, a las aventuras y a las pasiones que siempre promovió en las creaciones conradianas. Conrad jamás falla: postergarlo o canjearlo por cualquier otra cosa —sobre todo por cuanto califique como novedoso— es, siempre, una insensatez y una irresponsabilidad.

El alma del guerrero y otros cuentos de oídas, de Joseph Conrad. Alianza, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 28 de noviembre de 2008.


Cada palabra

comentarios (0)
«Me interesa el trabajo con las palabras», dijo alguna vez António Lobo Antunes. «Las historias de mis libros me importan un pito. Me interesa intentar traducir en palabras lo que por definición es intraducible —las emociones, los impulsos...— y vertebrarlo en un todo coherente. La intriga me tiene sin cuidado; lo que busco es estar más cerca del corazón, de la vida». Por eso, acaso sea más bien trivial referir la anécdota de esta novela, la tercera que publicó: en el transcurso de cuatro días, en un viaje cuyo destino fue alterado en el último momento, un hombre pretende abandonar a su mujer —propósito que luego se ve alterado por la irrupción de lo insospechable. Es lo que pasa. Pero lo que importa, en realidad, está en cada línea, en la elección de cada palabra, en cada inflexión de las voces y en lo que encuentran las memorias que se entrecruzan.

Acerca de los pájaros, de António Lobo Antunes. Mondadori, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 28 de noviembre de 2008.


La comunicación con las sombras

comentarios (0)
Conquistador en solitario de una de las más altas cumbres de la prosa inglesa, Confesiones de un inglés comedor de opio, Thomas De Quincey de algún modo continuó, 24 años después, esa implacable y conmovedora indagación de sí mismo en algunos ensayos autobiográficos que publicó alrededor de la importancia suprema de la capacidad de soñar —si bien a partir de la medida en que tuvo al opio, según su prolongada, esclavizante y dolorosa experiencia, como la vía suprema para potenciar esa capacidad— y la influencia decisiva que tienen en nuestra vida. Así presentó estos ensayos, fascinantes de cualquier modo —es decir, independientemente de lo visionarios o no que hayan llegado a ser—: «La máquina de soñar plantada en el cerebro humano no se plantó para nada. Esta facultad, aliada al misterio de la oscuridad, es el gran tubo por el cual el hombre se comunica con la sombra».

Suspiria de profundis, de Thomas De Quincey. Alianza, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 21 de noviembre de 2008.


La gran pregunta

comentarios (0)
Siete conferencias del científico más célebre. En la última, que da título al libro, se lee: «sigo creyendo que hay base para un prudente optimismo sobre la posibilidad de que ahora estemos próximos al final de la búsqueda de las leyes definitivas de la naturaleza». Nada menos. El recorrido hasta ese optimismo —un recorrido de suyo apasionante, vertiginoso, lúcido, desde las ideas primigenias sobre el origen del universo hasta los agujeros negros y la dirección del tiempo— se detiene ante la pregunta que entonces, si llega a obtenerse tal certidumbre absoluta, habrá que hacerse: «Hasta ahora», observa Hawking, que seguramente ya estará haciéndose dicha pregunta, «la mayoría de los científicos han estado tan ocupados con el desarrollo de nuevas teorías que describen lo que es el universo que no se han planteado la cuestión de por qué».

La teoría del todo, de Stephen W. Hawking. Debate, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 21 de noviembre de 2008.


Un ideario

comentarios (0)
Controvertido y siempre visible —o audible—, ya sea por sus audacias artísticas o por las que ha protagonizado en el terreno no menos espectacular de la política, el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim resume en este libro misceláneo (una serie de ensayos, artículos sueltos, una entrevista, un discurso) una especie de ideario sobre cuya lectura es posible comprender mejor sus razones, siempre atendibles, pero también aprender más sobre ciertas cuestiones esenciales respecto a la música y lo que nos lleva a ser. «El poder de la música radica en su capacidad de dirigirse a todos los aspectos del ser humano: animal, emocional, intelectual y espiritual», apunta. «El pensamiento lógico y las emociones intuitivas deben estar permanentemente unidos. La música, en suma, nos enseña que todo está relacionado».

El sonido es vida. El poder de la música, de Daniel Barenboim. Norma, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 14 de noviembre de 2008.


Entrañables

comentarios (0)
Ejemplos de que sólo falta un poco de lucidez poética —y aquí la hay, y no es poca— para desmentir el supuesto de que la obra es lo único que importa, estas vidas desveladas por Javier Marías dan forma a un entrañable álbum al que conviene regresar continuamente al tiempo que se lee a Henry James, a Mishima, a Isak Dinesen, a Joseph Conrad, a Oscar Wilde, a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, a Vladimir Nabokov o a Iván Turgueniev, entre varios otros. El libro data de 1992, pero esta nueva edición incorpora algunas novedades: las fotos que acompañan a las semblanzas son, casi todas, diferentes (fueron elegidas esta vez por el propio Marías: la de Conrad es particularmente emocionante, en carácter de marino, a bordo de un barco), y se incluyen una nueva sección, «Mujeres fugitivas», y un ensayo final que funciona como epílogo, «Divertidos como viejos».

Vidas escritas, de Javier Marías. Mondadori, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 14 de noviembre de 2008.


La emoción incesante

comentarios (0)
Da envidia pensar en los primeros lectores de Wilikie Collins, que en la Inglaterra del siglo 19 debieron esperar con auténtica fruición cada nueva sorpresa de las novelas que iba publicando por entregas. Estricto en el cumplimiento de su deber profesional, Collins sabía que nada había tan importante como sostener y excitar constantemente el interés de sus seguidores, y en razón de ese deber llegó a convertirse en un inimitable virtuoso de la trama, en historias complejísimas pero jamás confusas, dilatadísimas pero nunca tediosas, y que, por si fuera poco, funcionaban como fondo de lo que Miguel Martínez-Lage, su inmejorable traductor al español, llama un «manifiesto desafío del estrecho corsé de la moral victoriana». Es el caso de esta novela, donde menudean el amor y la intriga en la apasionante lucha que los personajes sostienen contra el destino.

Las hojas caídas, de Wilkie Collins. Norma, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 7 de noviembre de 2008.


Una conversación

comentarios (0)
A lo largo de 40 años, Octavio Paz sostuvo una fértil conversación epistolar con Jean-Clarence Lambert, traductor suyo al francés y también poeta estimabilísimo. Las cartas de Lambert —la mitad de esa conversación— se perdieron en el incendio de la casa de Paz, poco antes de la muerte de éste. Pero con las del autor de Piedra de Sol ha podido construirse un libro que, más allá de las circunstancias de lo cotidiano (los pormenores ineludibles de lo privado), son vestigios de una curiosidad y una pasión inagotables. Además, muestran a un tiempo a un Paz cálido y compasivo en la amistad, franco y leal al dar cuenta de sí mismo, puntual y riguroso en las exigencias del oficio —toda una lección de seriedad para quien vela por la buena fortuna de su obra— e invariablemente lúcido y responsable en la observación de su tiempo.

Jardines errantes, de Octavio Paz. Seix Barral, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 7 de noviembre de 2008.


De mal en peor

comentarios (0)
Estar en el lugar equivocado, a la hora equivocada, puede resultar muy mal si dicho lugar es una marisquería de Mazatlán y la hora una cualquiera de los tiempos que corren; peor todavía si ahí ocurre el encuentro con un personaje temible que espera algo —algo que terminará muy mal. En ésas se ve el taxista que, luego de haber sobrevivido a un susto en Guadalajara, es arrastrado a una aventura indeseable (¿de verdad arrastrado?: «Alcanzaba a ver mi voluntad y de nada me servía», confiesa) al toparse con un camarada de antaño al que más le habría valido no volver a ver. Mario González Suárez, autor de esta vertiginosa relación de un destino ejemplarmente desastroso (y no sólo el del personaje: el del país), ha contado que el trabajo invertido en esta novela lo condujo al hospital. Vista su materia prima, no es para menos.

A wevo, padrino, de Mario González Suárez. Mondadori, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 31 de octubre de 2008.


Ah, vaya

comentarios (0)
«Aquí está mi cabeza cortada, perdida como un coco a orillas del Océano Pacífico en la costa mexicana de Guerrero». Carlos Fuentes, en vísperas de su cumpleaños número 80 —razón por la cual estamos a las puertas, querámoslo o no, de un copioso y variado homenaje nacional, que incluirá su debut como libretista de ópera—, acaba de publicar su última novela, que abre con el monólogo de un decapitado, Josué Nadal, el número mil en lo que va del año en un México que (es literatura, vamos) quiere parecerse mucho al actual. Según el autor, esta pieza es el punto de llegada de un puente que arrancó hace 50 años, con La región más transparente; según él, también —lo declaró en una entrevista radiofónica—, ésta (La voluntad y la fortuna, no La región..., como muchos ingenuos habríamos pensado) es su mejor novela.
La voluntad y la fortuna, de Carlos Fuentes. Alfaguara, 2008.

Publicado en el suplemento Primera Fila, en Mural, el viernes 31 de octubre de 2008.